Procesos ejecutivos.

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4 octubre, 2017

Procesos ejecutivos. |

Según Tirapu et al. (2017), las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades implicadas tanto en la generación como en la supervisión, regulación, ejecución y ajuste de las conductas dirigidas a metas, sobre todo si éstas son complejas o novedosas para el individuo. Se ha hablado de que estas funciones ejecutivas tienen cuatro componentes:

  • Formulación de metas, que sería la capacidad de la persona para generar metas y seleccionar una de ellas para su posterior consecución.
  • Planificación, equivalente a la selección de acciones que lleva a cabo el sujeto para poder conseguir la meta prefijada.
  • Desarrollo, referente a las habilidades para iniciar, detener, mantener o cambiar las acciones escogidas durante la planificación.
  • Ejecución, que sería el proceso mediante el cual la persona monitoriza la tarea y corrige errores en caso de ser necesario.

Todos y cada uno de estos componentes son necesarios para poder llevar a cabo una conducta de forma eficaz. La alteración de alguno de ellos deriva en problemas para iniciar, mantener o modificar la conducta, aumentando también los problemas de perseveración  o de impulsividad de los sujetos.

Después de un exhaustivo análisis, el equipo de investigadores antes mencionado llegó a la conclusión de que los principales procesos ejecutivos, referentes a  las funciones ejecutivas son:

  • Velocidad de procesamiento: tiempo que trascurre entre la presentación de un estímulo y la ejecución de una determinada respuesta.
  • Memoria de trabajo: capacidad de cada persona para registrar, codificar, mantener y manipular información.
  • Fluidez verbal: capacidad para acceder a las palabras de una determinada categoría semántica del almacén a largo plazo.
  • Inhibición: definida como la capacidad de las personas para inhibir una respuesta o una conducta cuando ésta no es la apropiada para la realización de una tarea.
  • Ejecución dual: capacidad para trabajar con dos tipos de información diferentes, generalmente información verbal y visoespacial.
  • Flexibilidad cognitiva: capacidad para adaptarse a las necesidades cambiantes del ambiente, dejando de lado la perseveración.
  • Planificación y toma de decisiones, antes explicados.

Bibliografía:

Tirapu-Ustárroz, J., Cordero-Andrés, P., Luna-Lario, P., & Hernáez-Goñi, P. (2017). Propuesta de un modelo de funciones ejecutivas basado en análisis factoriales. Rev Neurol, 75-84.

 

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