¿Por qué beben los adolescentes?

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5 junio, 2019

¿Por qué beben los adolescentes? |


En este artículo los autores tratan de explicar qué es lo que motiva a un adolescente a
beber alcohol, y qué factores sociales, biológicos y psicológicos influyen.
La cantidad de alcohol ingerida en un eje y, daría una subida drástica con el comienzo
de la adolescencia. Y es que beber alcohol, generalmente en un “botellón”, es una
práctica, o más bien, ritual, muy típico entre los jóvenes, y a su vez un gran problema
que lejos está de reducirse. Y este se da con gran frecuencia ya que, el adolescente
está en un proceso de convertirse en adulto, lo que significa que cambia de “mundo” y
de actividades, y entre todas las novedades una nueva forma de ocio se abre, que es la
de beber en grupo.
Uno de los factores claves a mi entender, que logran que sea una constante en el
tiempo, es que representa casi una tradición que se pasa de mayores a pequeños,
sobre todo entre jóvenes, y permitido muchas veces por los padres. Como tradición, el
adolescente se ve forzado a tomar parte de ella si quiere formar parte de un grupo y
ser aceptado, y al ser una tradición festiva, tarda poco en aceptarla y en verse
reforzado a realizarla más veces. Una vez que toma el alcohol en suficiente cantidad, y
confirmando los rumores que le llegaban, se da cuenta de que el alcohol le permite
desinhibirse y despreocuparse por lo que implica ser un novato en el grupo o por los
peligros de relacionarse con otros adolescentes. Puede tomar más riesgos, y abrirse
más, liberándose del estrés y disfrutando del momento. Rápidamente el iniciado
entiende la relación entre tomar alcohol y obtener placer.
Pero, al otro lado de la pared se encuentran todas las consecuencias negativas que
alguien tan joven es incapaz de ver. En esta etapa de la vida, las personas tratan de
encontrar una identidad, muchas veces a través de un grupo, buscan autonomía y
autoestima, se vuelven rebeldes y tratan de experimentar cosas nuevas, pero por falta
de experiencia, muchas veces desde el desconocimiento. Por ello, ignora los problemas
tras el alcohol tanto en el ámbito físico como en el psicológico. Y aunque sepan de los
alcohólicos y de los peligros a nivel cerebral o de órganos, parece que muchas veces la
lejanía en el tiempo con la que se ven estos y la sensación de invencibilidad del
adolescente, así como la dificultad para negarse ante un grupo de iguales, les evita que
se alejen de tomarlo. Así, alguien joven en un entorno social que fomenta el consumo
o que genera problemas, predispuesto biológicamente e inestable emocional y
cognitivamente, es fácil que caiga en la ingesta constante, alejada ya de un entorno
ocioso hacia la necesidad de tomarlo diariamente.
Ante esto, los adultos se encuentran con un problema de difícil solución. A través del
texto y de la percepción de la realidad social, creo que tutores responsables de los
adolescentes se encuentran sin posibilidades de darles la protección adecuada, ya que
la presión social es enorme, el alcohol forma parte de nosotros como sociedad, el
adolescente tiene problemas para comprender los peligros más a largo plazo, y sus
cambios de personalidad no ayudan. Ante esto, la prohibición no parece una solución

eficaz, y la prevención es todo lo que se puede tratar de hacer; informar
adecuadamente a los adolescentes, fomentar su capacidad de elegir anteponiéndose
al posible rechazo social, y para ello, asegurarse de que se encuentra estable
emocionalmente. El trabajo emocional es la clave.

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