Neuroplasticidad en las recompensas naturales.

OurBlog

27 agosto, 2018

Neuroplasticidad en las recompensas naturales. |

Olsen (2011) presenta en su estudio datos que demuestran que la exposición a recompensas no farmacológicas puede alterar la plasticidad neuronal en las regiones del cerebro que se ven afectadas por las drogas de abuso, pues existe un alto grado de superposición entre las regiones cerebrales involucradas en el procesamiento de recompensas naturales y drogas de abuso. Es decir, las adicciones “sin drogas” o “conductuales” que se están documentando cada vez más en la clínica, al igual que la drogadicción, manifiestan síntomas que incluyen antojo, control alterado del comportamiento, tolerancia, abstinencia y altas tasas de recaída. Estas alteraciones en el comportamiento hacen suponer que la plasticidad puede estar ocurriendo en las regiones del cerebro asociadas con la adicción a las drogas.

 

Se cree que los circuitos neurales que subyacen a la codificación de recompensas naturales son “secuestrados” por las drogas de abuso, y se cree que la plasticidad en estos circuitos es responsable de la plasticidad del comportamiento (es decir, el aumento de la búsqueda y el ansia de drogas) característica de la adicción.Cierta evidencia de este secuestro se ve en varias formas de plasticidad en regiones cerebrales conocidas que afectan a la motivación, la función ejecutiva y el procesamiento de recompensas (Russoet al., 2010).

 

Si bien hay amplia evidencia de que hay superposición en las regiones cerebrales afectadas por recompensas naturales y drogas de abuso (Childress et al, 2008), hay datos contradictorios al respecto; si bien, es evidente que en algunas personas, hay una transición de la participación “normal” a la compulsiva en recompensas naturales, lo que inclinaría a pensar en la citada superposición.

 

Por otra parte existe evidencia clínica emergente de que las farmacoterapias usadas para tratar la adicción a las drogas pueden ser un enfoque exitoso para tratar las adicciones no relacionadas con las drogas. Por ejemplo, se ha informado que naltrexona, nalmefina, N-acetil-cisteína y modafanil reducen el deseo en los jugadores patológicos (Leung y Cottler, 2009) y el topirimate ha demostrado reducir los episodios de atracones y el peso en pacientes obesos con trastorno por atracón (McElroy et al, 2007). El éxito de estos tratamientos para las adicciones no farmacológicas sugiere además que existen sustratos neuronales comunes entre las adicciones a las drogas y las que no lo son.

 

Estos estudios nos sugieren que el procesamiento de recompensas naturales puede ayudarnos a comprender la adicción a las drogas. La evidencia reciente sugiere que la exposición a algunas recompensas no farmacológicas puede impartir “protección” de las recompensas de drogas. Por ejemplo, el azúcar y la sacarina pueden reducir la autoadministración de cocaína y heroína (Lenoir y Ahmed, 2008), y se ha demostrado que estos reforzadores naturales superan a la cocaína en la autoadministración de elección en una gran mayoría de ratas (Cantin et al., 2010). Por tanto, quizá lo más importante de estas investigaciones es la sugerencia de que hay varias similitudes entre la neuroplasticidad inducida por recompensas naturales y de drogas y que, dependiendo de la recompensa, la exposición repetida a recompensas naturales podría inducir neuroplasticidad que promueva o contrarreste el comportamiento adictivo.

Comentarios

Los comentarios están cerrados.