La regulación emocional

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19 agosto, 2018

La regulación emocional |

La regulación emocional incluye todas aquellas estrategias dirigidas a mantener,
suprimir o aumentar un estado emocional. Un número considerable de programas de
investigación convergen en establecer que la psicopatología surge en parte debido a
un proceso de regulación deficiente, ya sea por el tipo de estrategia utilizada o como
producto de una diferenciación afectiva poco desarrollada (Silvia, 2005).

Aunque se reconoce la existencia de variadas formas de estrategias de regulación,
dos han sido estudiadas más ampliamente: la reevaluación (asignar un significado
no emocional a un evento) y la supresión (controlar la respuesta somática de una
emoción). Tanto la reevaluación como la supresión se muestran eficaces para
reducir el comportamiento emocional-expresivo. Sin embargo, la reevaluación
parece disminuir la experiencia de disgusto, mientras que la supresión parece
aumentar la activación simpática, lo que sugiere que estos dos procesos diferentes
de regulación emocional pueden tener diferentes consecuencias adaptativas (Gross,
1998).

Gross y Levenson (1993) realizaron un exhaustivo análisis en el que los datos
indican que la reevaluación cognitiva disminuye significativamente la experiencia
subjetiva de desagrado frente a estímulos aversivos visuales, mientras que la
supresión falla en lograrlo. Así mismo, la supresión emocional disminuye
considerablemente la expresividad afectiva, en todo su rango (positivo y negativo),
generando una disminución de la comunicación de los estados internos del
individuo.

Desde el punto de vista fisiológico, los sujetos que utilizan la supresión muestran
una actividad del sistema simpático intensificada, tanto en índices cardíacos como
en medidas de conductancia de la piel. Al contrario, las personas que reevalúan
muestran una actividad fisiológica bastante más reducida en los mismos índices
cardíacos y de conductancia.

Por otro lado, la supresión involucra un alto esfuerzo cognitivo durante el proceso
emocional, producto principalmente del automonitoreo y de la autocorrección. Este
esfuerzo reduciría los recursos cognitivos disponibles del sujeto dificultando la
retención de sucesos.

La reevaluación, como estrategia de aparición temprana, no incluiría un esfuerzo de
autorregulación y, por lo tanto, recursos cognitivos como la memoria estarían
disponibles. De hecho, las personas que utilizan frecuentemente la reevaluación
tienen un mejor desempeño en pruebas objetivas de memoria. Finalmente, desde el
punto de vista interpersonal, las personas que suprimen sus afectos, al disminuir
notoriamente su expresividad emocional, generan afectos negativos en los otros y
resultan menos "alentadores" en situación de adversidad (Silva, 2005).
Esta diferencia en la regulación de las emociones hizo que la idea de que el sistema
límbico era el núcleo o centro cerebral de las emociones, ha sido modificada por la
importancia de los aspectos corticales del proceso emocional, en los que desde
comienzo de la década de los 90 está concentrado su estudio.

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