La práctica de la inteligencia emocional

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7 junio, 2019

La práctica de la inteligencia emocional |

La tesis básica planteada por Goleman en el capítulo “La práctica de la inteligencia
emocinal es que existen dos polos o rasgos generales de personalidad y que en función
de en cual te sitúes, te verás llevado a actuar de una forma u otra. Estos polos
dependen de la amígdala, el lóbulo prefrontal o la segregación de catecolaminas. Por
un lado, tendríamos a una persona ansiosa, en alerta, temerosa, y que por ello busca
controlar todo y lleva un patrón de vida muy estricto e inamovible, sin aperturas a
sorpresas o novedades, más impulsiva y menos reflexiva. Porel otro, a una persona
adaptativa, que se enfrenta a los miedos en vez de rehuirlos, que entiende los
problemas como una apertura al cambio y a la mejora, con capacidad de controlarse,
de innovar, que es coherente. Ante ambos polos, la realidad muestra que los segundos
triunfan más que los primeros en la sociedad.
Esta observación permite entender la importancia de un buen control emocional. Una
persona con altos niveles de estrés y un lóbulo prefrontal incapaz de contenerse,
genera excesivo cortisol, lo que reduce su capacidad cognitiva mientras eleva la
angustia y los impulsos. Así se deja llevar en vez de reflexionar sobre las acciones que
debe tomar y toma la vía rápida que le proteja, cubriéndose de todo riesgo sin dar
posibilidad al cambio y en ocasiones no siendo integro y evitando relacionarse con el
resto con tal de evitar enfrentar sus miedos.
Esta situación repetida diariamente generará en una persona un malestar y un
desgaste enormes, por ello tener herramientas para gestionar las emociones es
implícitamente una ayuda al autocontrol, y la capacidad de decidir realmente por uno
mismo. Aunque las bases biológicas predispongan a los individuos hacia ciertas
conductas, depende del trabajo de uno mismo el querer cumplirlas u optar por otra
vía. A medida que se ganan aptitudes en el ámbito emocional la persona irá dándose
cuenta de que ya no es dependiente de sus preocupaciones, sino que puede optar
mejores soluciones, aunque aparentemente estas parezcan más peligrosas.
Para poder evitar un futuro ya pronosticado desde que nacemos es necesario un gran
sistema de prevención y tratamiento que difunda información que ayude a identificar
el malestar o los problemas y que cuente con garantías de atención a todo el que lo
necesite, a modo de buscar una sociedad que ofrezca las mismas oportunidades a
todos.

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