La personalidad en las adicciones

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13 agosto, 2018

La personalidad en las adicciones |

 

Meyer (1986) comparó el estudio de la personalidad cuando se utilizan sustancias con el dilema del “huevo y la gallina”: a) la personalidad es el factor determinante en el inicio del consumo de drogas, b) estas son las que modifiquen la personalidad hacia patrones desadaptativos, c) las drogas actúan como moduladores de rasgos previos, d) no tiene nada que ver una cosa con la otra.

 

Por un lado, el que las sustancias autoadministradas utilicen las mismas vías neuronales que se encuentran implicadas en la formación de los rasgos básicos de lapersonalidad justificaría la existencia de una importante relación entre personalidad y sustancias, pero por otro no podemos olvidar aquellos aspectos ambientales que no están relacionados con los aspectos químicos de las sustancias (Cervera et al. 2001).

 

Fernández Miranda (2002) considera que las formulaciones actuales de la  adicción siguen un modelo bioconductual de diátesis-estrés; es decir, el comienzo y el curso de la adicción derivan de una interacción entre las vulnerabilidades biológicas y psicológicas, y los recursos del individuo y sus circunstancias psicosociales.

 

Esta formulación, aunque nos parece la más acertada, imposibilita conocer qué parte de patología hay que adjudicar a la sustancia y que parte a la personalidad del individuo; cuál de todos los aspectos debe ser priorizado en el tratamiento; cuáles de los síntomas que manifiesta el sujeto desaparecerán si se revierte el hábito y cuáles persistirán; qué cambios irreversibles se habrán producido en sus estructuras y funciones biológicas ycómo se expresarán tales modificaciones en su conducta observable y encubierta, y qué circunstancias ambientales seguirán operando como estímulos discriminativos para poner en marcha mecanismos biológicos y viceversa (Pedrero, Puerta, Lagares y Sáez, 2003).

 

Bajo estas premisas, los mismos autores considera que en el tratamiento por consumo de drogas hay aspectos modificables (farmacológica y psicoterapéuticamente) y otros más invariables como podría ser la reactividad emocional. De esta forma, a la hora de formular un programa de tratamiento, serían más importantes las características disfuncionales personales del sujeto y no la droga consumida, cuyo interés sería debido a su función en relación a las dificultades personales. Sin olvidar nunca que esas dificultades se han producido en un entorno que quizá se esté utilizando como apoyo, pues un trastorno de personalidad suele darse en un ambiente poco estructurado en el cual los familiares presentan, a su vez, trastornos de igual o superior entidad a los del drogodependiente (Peña, 2002).

 

De estos conceptos surgirían diversas estrategias. Utilizando, por ejemplo,  el modelo de los 5 grandes factores los sujetos podrían ser atendidos en función de sus rasgos de personalidad. Es decir, un pacientecon inestabilidad emocional, recibiera los fármacos adecuados para su modulación y terapias enfocadas al control emocional; mientras que el tratamiento en una persona con bajo tesón y una baja aperturamental, sería abordado desde una terapia ocupacional y educativa (Pedrero et al., 2003).

Referencias:

 

Cervera, G., Rubio, G., Haro, G., Bolinches, F., DeVicente, P. y Valderrama, J.C. (2001): La comorbilidad entre los trastornos delcontrol de los impulsos, los relacionados con el uso desustancias y los de la personalidad. Trastornos Adictivos, 3(1), pp. 3-10.

Fernández Miranda, J.J. (2002): Trastornos de personalidady adicción: relaciones etiológicas y consecuenciasterapéuticas. Anales de Psiquiatría, 18(9): 421-427.

Meyer, R.E. (1986): How to understand the relationship between psychopathology and addictive disorders: another example of the chicken and the egg. En R.E. Meyer (Ed.) Psychopathology and Addictive Disorders. Nueva York: Guilford Press.

Pedrero, E. J., Puerta, C., Lagares, A. y Sáez, A. (2003). Prevalencia e intensidad de trastornos de personalidad en adictos a sustancias en tratamiento en un centro de atención a las drogodependencias. Trastornos Adictivos, 5(3), pp. 241-255.

Peña, C. (2002). Estudio de conflictos psicológicosen los padres de adictos. Los trastornos de personalidadcompulsivo, esquizoide y dependiente.Algunas implicaciones para la terapia y la prevención. Itaca, 6(2), pp. 33-62.

 

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