La fortaleza de la Terapia Cognitiva Conductual en las adicciones (TCC) y posibles mejoras.

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7 agosto, 2018

La fortaleza de la Terapia Cognitiva Conductual en las adicciones (TCC) y posibles mejoras. |

Vallejo (2012) en una visión general de la situación actual de la terapia de conducta
comenta que las siglas TCC son un referente de eficacia en ámbitos muy diversos
de la salud. Así es reconocido no sólo por los psicólogos, sino por toda la comunidad
científica, y frecuentemente es más eficiente que los tratamientos alternativos
farmacológicos, pues estos tienen unos determinados límites y sus efectos
secundarios se agravan en ocasiones por la interacción entre fármacos.
Uno de los elementos que sustentan esta positiva condición de la TCC, está en sus
orígenes: el interés por el uso de una metodología experimental, por lo que se
cuenta con programas que establecen unos criterios de eficacia que se pueden
medir y aplicarse de acuerdo con un protocolo.
Es conocido que no todas las personas se benefician del mismo modo de las
terapias bien establecidas. Esto puede darse porque la TCC puede no estar
operando como se postula. Como ejemplo parece estar aceptado que las
distorsiones cognitivas en la depresión son un síntoma más y no el elemento central
que prometía ser. Por ello sería clave para el fundamento teórico de los tratamientos
y su justificación conocer cómo trabajan.
Las nuevas aportaciones que han intentado mejorar la TCC tienen elementos en
común han hecho que se las caracterice, a posteriori, con la etiqueta de terapias de
conducta de 3ª generación. Dichos acercamientos puede considerarse que forman
parte de la TCC pues se sustentan en sus fundamenta teóricos y empíricos.
Deberíamos decir que encuentran más cercanos al uso de técnicas conductuales
que al de técnicas cognitivas, sin que esto suponga un rechazo a ellas.
Los elementos característicos de estas nuevas terapias serían:
 Dar más importancia a la experimentación: aprendizaje por contingencias frente
a aprendizaje por reglas.
 Considerar las funciones de las conductas, que permanecen, por encima de las
conductas en sí, que son meros accidentes.
 Importancia del contexto y en consecuencia del análisis funcional individual,
pues aunque forma parte de los fundamentos de la TCC está parcialmente
desatendido, lo que explicaría el fracaso de los tratamientos en algunas
personas.
 Buscar un sustento teórico general a los trastornos y a la intervención con
independencia de nosologías y consensos.
 Destacar el papel de las emociones y de su experimentación, evitando su
reconceptualización o racionalización.
 Que el lenguaje y la racionalización en los procesos emocionales no se convierta
en el punto de referencia.
 Destacar la importancia de la relación terapéutica y considerar ésta como un
elemento clave de la terapia.
 Adoptar una postura más educativa que correctiva en la terapia, un enfoque más
permisivo que autoritario.

Miguel Colomer Miranda

Referencias:
Vallejo, M. A. (2012). La situación actual de la terapia de conducta. En M. A. Vallejo
y M. I. Comeche (coord.) Lecciones de terapia de conducta (pp. 35-78).
Madrid: Dykinson.

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