La evitación experiencial en las dependencias.

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3 agosto, 2018

La evitación experiencial en las dependencias. |

La necesidad de eludir o evitar el malestar es un hecho común en el ámbito de los
trastornos psicológicos e incluso fuera del terreno de las psicopatologías, podríamos
considerar que es una característica común de la vida en el mundo occidental.
Se define la evitación experiencial como una estrategia, formada por un conjunto de
acciones dirigidas al escape y la evitación de malestar, y sustentada por la coherencia
–establecida socialmente- que supone la necesidad de regular el malestar de modo
inmediato. Numerosos estudios corroboran que la regulación de las situaciones
mediante la evitación experiencial juega un papel fundamental, tanto en el desarrollo de
las adicciones como en su mantenimiento, llegando a producir el patrón destructivo que
caracteriza a las personas ancladas en el consumo desajustado de sustancias
(Luciano, Páez y Valdivia, 2010).
Cuando la evitación experiencial es la estrategia principal de funcionamiento en una
adicción se observa que para eliminar el malestar, la persona consume, al consumir se
alivia, pero al rato vuelve el malestar y, de nuevo, la persona vuelve ahacer algo para
eliminarlo, a veces, nuevamente a consumir, y así sucesivamente Este círculo de
regulación muestra la ineficacia de la conducta de evitación para conseguir bienestar
(perpetuación del malestar) (Luciano et al., 2010). No obstante, no debemos de dejar
de tener en cuenta que la evitación experiencial puede ser un acto elegido en un
determinado momento y, por tanto, no generar insatisfacción a la persona (Wilson y
Luciano, 2002), pues la evitación experiencial sólo será patológica cuando acabe
limitando lo que la persona quiere hacer con su vida, y no lo será si no produce un
desajuste entre lo que uno hace y lo que aspira a lograr de acuerdo a sus valores
(Luciano, 2001).
Como alternativa a la evitación experiencial se plantea la aceptación psicológica, es
decir, el estar dispuesto a aceptar las sensaciones y pensamientos problemáticos,
siempre y cuando hacerlo esté en relación con cosas valiosas para la persona. Esto
nos conduce a actuar de una forma distinta al modelo cognitivo tradicional o las
terapias denominadas de segunda generación, donde el objetivo primario sería, por
ejemplo, eliminar la angustia; sino alterar su función rompiendo la reacción ineficaz,
socialmente establecida entre lo que se piensa, lo que se siente y lo que se hace,
promoviendo una actuación ajustada a lo que las condiciones demandan según lo que
la persona valore para su vida; para que el resultado sea una reacción a los eventos
privados (pensamientos, sensaciones, sentimientos, etc.) más flexible y ajustada, en la
cual la persona no tenga que necesariamente evitar o escapar de lo que siente/piensa,
sino que pueda elegir responsablemente qué hacer en cada circunstancia según lo que
valore verdaderamente como relevante para ella(Luciano, Páez y Valdivia, 2010).
Este tipo de actuación es el propuesto por la Terapia de Aceptación y Compromiso
(ACT) desarrollada inicialmente por Hayes (1984) que toma como conceptos
principales la evitación experiencial y los valores personales como valores establecidos
que tienen que ver con lo que la persona da más importancia en su vida y que van más
allá de procesos creados por condicionamiento. La ACT se simboliza con la metáfora
de las dos montañas: el trabajo del terapeuta consiste en proporcionar al paciente su
perspectiva, de tal forma que eso le ayude a llegar a donde él quiere ir (Ruiz, Díaz y
Villalobos, 2012).

Miguel Colomer Miranda

Referencias:
Hayes, S. C. (1984). Making sense of spirituality. Behaviorism, 12, pp. 99-110.
Luciano, M. C. (2001). Sobre el trastorno de evitación experiencial (TEE) y la terapia de
aceptación y compromiso (ACT). En M. C. Luciano (Ed.), Terapia de
aceptación y compromiso (ACT). Libro de casos (pp. 3-18). Valencia:
Promolibro.
Luciano, C., Páez, M. y Valdivia, S. (2010). La Terapia de Aceptación y Compromiso
(ACT) en el consumo de sustancias como estrategia de Evitación Experiencial.
International Journal of Clinical and Health Psychology, 10(1), pp. 141-165.
Ruiz, M. A., Díaz, M. I. y Villalobos, A. (2012). Manual de técnicas de intervención
cognitivo conductuales. Bilbao: Desclée de Brouwer.
Wilson, K.G. y Luciano, M.C. (2002). Terapia de Aceptación y Compromiso. Un
tratamiento conductual orientado a los valores. Madrid: Pirámide.

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