Indefensión aprendida y dependencia de sustancias

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7 junio, 2015

Indefensión aprendida y dependencia de sustancias |

Introducción

Hablamos de indefensión aprendida cuando una persona o animal no es capaz de reaccionar ante una situación aversiva porque ha aprendido a comportarse de forma pasiva ante ella. Esto se acompaña de una sensación subjetiva de indefensión, de no poder hacer nada por cambiar la situación a pesar de que sí existen oportunidades reales de hacerlo y evitar las consecuencias desagradables.

Esta teoría se ha aplicado principalmente a la sintomatología depresiva, sin embargo se ha ido ampliando su aplicación a otras áreas como a las adicciones, entre otras.

Teoría de la indefensión aprendida

• Modelo animal:

La teoría de la indefensión aprendida se formuló inicialmente para dar explicación a los déficit cognitivos, emocionales y conductuales en animales de experimentación tras la exposición a situaciones aversivas incontrolables.

Overmier y Seligman (1967) situaban a unos perros en un condición experimental en la que recibían descargas eléctricas no-contigentes a la conducta del animal. Como consecuencia, tras varias exposiciones los perros no intentaban escapar de las descargas debido a la generalización de la situación de indefensión. En otra condición experimental posterior se sometió a los mismos perros casi a la misma situación anterior, solo que esta vez la situación de estrés era controlable mediante un aprendizaje de evitación. Los resultados en esta segunda condición mostraron 3 tipos de déficit:

– Déficit de aprendizaje: los perros no aprendían la conducta de evitación

– Déficit motivacional: apenas intentaban escapar de la descarga

– Déficit emocional: presentaban una respuesta reducida ante el estímulo aversivo.

Los déficit de aprendizaje de la conducta de evitación también se han hallado en otras especies como gatos, ratas y ratones, y similares en humanos expuestos a ruido incontrolable. Además la sintomatología hallada en animales es muy similar a la de las personas con trastorno depresivo.

A nivel biológico varios estudios han hallado una asociación entre las vías serotoninérgicas y la indefensión aprendida.

Sin embargo, esta teoría no está exenta de críticas. No todos los animales expuestos a situaciones de estrés incontrolable desarrollan indefensión aprendida, tan solo la desarrollan entre un 10-50%. Las causas de este hecho podrían estar atribuidas a factores genéticos.

• La teoría atribucional:

Las personas tendemos a hacer explicaciones causales de los eventos cotidianos. Estas atribuciones pueden ser de distintos tipos y agruparse en 4 dimensiones:

– Internalidad: atribuciones internas (la causa del suceso reside en la persona) o externas (la causa del suceso reside en algo externo a la persona)

– Estabilidad: grado de consistencia temporal de la causa (hasta qué punto se considera permanente o limitada en el tiempo)

– Globalidad: factores globales que afectan a una gran variedad de resultados o específicos.

– Controlabilidad: grado en que la persona puede controlar un determinado suceso

El conjunto de estas dimensiones como tipos de explicaciones causales que dan las personas a los eventos es lo que se denomina estilo atribucional, el cual desempeña un papel muy importante en los síntomas de la indefensión y en el posible desarrollo de una depresión. En el caso de la depresión las personas hacen atribuciones causales de los sucesos negativos internas (soy una inútil), estables (siempre va a ser así) y globales (ocurre en todas las situaciones), lo que hace que se eleve la probabilidad de desarrollar desesperanza e indefensión ante situaciones de estrés.

En algunos casos las atribuciones causales dependen de la situación que se viva pero en otras se vinculan a la forma habitual que tiene la persona de explicar los eventos (estilo atribucional personal)

La indefensión aprendida y la dependencia de sustancias

Desde una visión integradora se podría relacionar el fenómeno de la indefensión aprendida con las adicciones. Por ejemplo, una persona con dependencia de larga evolución a una determinada sustancia podría haber estado consonante con su consumo (fase de precontemplación), hasta que empezaría a considerar las consecuencias negativas de continuar con el consumo y entraría en un estado de disonancia cognitiva en el que cree que debería dejar de consumir pero sin embargo sigue consumiendo (fase de contemplación). Una vez que la persona pasa a la acción y decide dejar de consumir es muy frecuente que ocurran recaídas y vuelva a la fase de contemplación. Es entonces cuando empieza a notar que ha perdido el control con la sustancia y que todos sus esfuerzos no han conllevado a consecuencias positivas claras; se hallaría en un estado de indefensión aprendida (el cual podría desembocar en sintomatología depresiva). El malestar emocional que ha sido provocado por la propia situación de indefensión actuaría como un importante factor de riesgo, ya que el consumo de sustancias podría utilizarse para reducir ese malestar.

En relación con la evolución de la dependencia a sustancias se ha visto que existe una relación entre la dimensión atribucional de estabilidad y la ocurrencia de recaídas. Además se ha hallado que a medida que avanza el proceso de rehabilitación de una persona adicta, hay una tendencia a que esta persona use menos un estilo atribucionaldesadaptativo.

Por ello, la indefensión aprendida desempeña un papel importante como variable predictora del consumo y también estaría relacionada con la evolución de dicho consumo.

Referencia:

Overmier JB, Seligman MEP. Effects of inescapable shock uponsubsequent escape and avoidancelearning. J CompPhysiolPsychol. 1967;63:23-33.

Torres A.,RobertA.,Tejero A.,Boget T., Pérez J. (2006). Indefensión aprendida y dependencia de sustancias. Trastornos adictivos, 8, 168-175.

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