¿Es importante la regulación emocional en el campo de las adicciones?

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22 octubre, 2019

¿Es importante la regulación emocional en el campo de las adicciones? |

La cognición social se ha definido como un punto medio entre fenómenos emocionales y cognitivos. Se trata de la capacidad de construir representaciones de las relaciones entre uno mismo y los demás, y de usar con flexibilidad esas representaciones para dirigir la conducta social.

La cognición social tiene distintos grados de complejidad y factores asociados a la percepción e identificación de expresiones emocionales, la capacidad para atribuir deseos, intenciones y creencias en otros, y también se relaciona con la empatía.

En cuanto a los trastornos por abuso de drogas, se ha demostrado la existencia de múltiples alteraciones cognitivas a medio y largo plazo, aunque la investigación sobre las alteraciones emocionales y sociales todavía es escasa.

Este estudio no encontró un déficit generalizado de la cognición social en la población de adictos a opiáceos en PMM (programa de mantenimiento con metadona), sin embargo, sí encontraron diferencias específicas en la inteligencia emocional-social general y factorial, realizando una mayor tasa de respuestas utilitaristas en los dilemas impersonales.

Los resultados del cuestionario TMMS-24 muestran una capacidad de sentir, expresar, comprender y regular los estados emocionales de forma adecuada en los dependientes de opiáceos en PMM y similar a los sujetos del grupo control, no adictos. Sin embargo, en estudios anteriores se encontraron puntuaciones más bajas en el factor de regulación emocional y una correlación negativa entre comprensión emocional y consumo de sustancias, que podría deberse a las diferencias en las muestras utilizadas.

El grupo de dependientes  de opiáceos obtuvo un rendimiento menor en el EQ-i, que evalúa la inteligencia emocional-social y la posible existencia de problemas emocionales, sociales y de comportamiento. En general, el grupo de dependientes obtuvo puntuaciones más bajas que el grupo control en todas las variables evaluadas salvo en asertividad y empatía; siendo las puntuaciones más bajas las de optimismo y felicidad. Las puntuaciones bajas en este cuestionario implican una menor capacidad para ser conscientes y comprender emociones, sentimientos y pensamientos sobre si mismos y sobre otras personas, así como para poder lograr sus metas y llevar una vida más significativa, lo que se puede asociar con trastornos depresivos. Además muestran una capacidad reducida para verificar sus sentimientos y pensamientos, así como para ser flexibles dependiendo del contexto, para ser realistas y ver la realidad desde una perspectiva correcta y solventar los problemas de naturaleza tanto personal como interpersonal. También se ha encontrado un déficit en la regulación del estrés y control de impulsos que se asocia con estados de ansiedad que los llevan al consumo y cierta inhabilidad para interactuar con el entorno para generar emociones positivas y automotivadoras.

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