El peligro del porro.

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22 junio, 2015

El peligro del porro. |

Desde siempre la percepción acerca del cannabis como droga ha sido muy escasa y es cierto que no hay muchos estudios que establezcan una dependencia física como tal. Es por ello, que popularmente se cree que el cannabis no puede dar lugar a una adicción, además de que aparentemente tampoco se perciben demasiados efectos secundarios.

Por ello es importante desmentir estas afirmaciones puesto que contribuyen al inicio y al mantenimiento del consumo de marihuana. En primer lugar, es cierto que muy poca gente percibe síntomas físicos de dependencia pero el desarrollo de una adicción en la mayoría de los casos depende sobretodo de la dependencia psicológica. De tal modo que, el uso del cannabis como control o manejo de la conducta lleva sin duda a una adicción en la cual la vida de la persona gira en torno a conseguir y consumir dicha sustancia.

Otro de los problemas más graves que se obvian en torno a esta droga es la capacidad que tiene para desarrollar enfermedades psiquiátricas. Esto se debe a que el cannabis a nivel neurológico activa receptores específicos que casualmente también son los que se activan en determinadas enfermedades mentales, lo que tiene como consecuencia dos cosas: que el consumo de cannabis contribuye al desarrollo de enfermedades mentales y que el consumo en enfermos mentales agrava la enfermedad.

El consumo de cannabis y las enfermedades mentales tienen un alto índice de prevalencia en la población, siendo en general los trastornos psicóticos y en particular la esquizofrenia los que tienen mayor probabilidad de desarrollarse bajo el consumo. De hecho, existe una probabilidad de 2 a 3 veces más de desarrollar esquizofrenia, además de que el 40% de esquizofrénicos consumen cannabis lo que se puede deber a las propiedades ansiolíticas y de mejora de los síntomas negativos de la planta. No obstante, los pacientes con esquizofrenia o con posibilidades de desarrollarla que consumen cannabis muestran un inicio más temprano del trastorno, una menor adherencia al tratamiento, un mayor número de recaídas y hospitalizaciones y mayores tasas de suicidio.

Bibilografía

Julio Bobes, M.C. (2011) Manual de trastornos adictivos. 2 Edición. Efoque editorial, S.C.

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