Diferencias de género en la enfermedad alcohólica

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2 diciembre, 2014

Diferencias de género en la enfermedad alcohólica |

Estudios epidemiológicos recientes señalan que el consumo de alcohol en la mujer ha aumentado considerablemente en los últimos años. Además, es preciso tener en cuenta que la enfermedad alcohólica en las mujeres presenta características diferenciales con respecto a los varones. El conocimiento de estas características en ambos sexos se convierte en un elemento de vital trascendencia para poder abordar el tratamiento de la manera más rápida y eficaz posible.

En la literatura se ha señalado que la dependencia de alcohol en el sexo femenino presenta una serie de características etiológicas y cl6iacute;nicas que la diferencian del alcoholismo en el hombre.

Así, se ha descrito que las mujeres presentan una serie de factores etiológicos adicionales que hacen que aumente el riesgo de padecer alcoholismo, factores de riesgo como un patrón de consumo excesivo de alcohol por parte de su pareja, la presencia de síntomas depresivos (que acaba influyendo haciendo crónica la dependencia), antecedentes de abuso sexual en la infancia y malos tratos durante alguna etapa del ciclo vital.

En cuanto a las diferencias clínicas entre hombres y mujeres, los estudios encuentran que, en general, las mujeres inician el consumo de alcohol a una edad más tardía (19,61 años de las mujeres frente a 16,90 años de los hombres), tienen más edad cuando el patrón de consumo se regulariza y se convierte en problem6aacute;tico e ingieren menos gramos de alcohol. Además, en el caso de las mujeres, el consumo de alcohol aparece asociado al consumo de otras drogas, como psicofármacos y estimulantes. Asimismo, la presencia de síntomas depresivos es muy destacada dentro del sexo femenino, y las consecuencias somáticas y familiares derivadas del abuso de alcohol tienen una mayor incidencia y repercusión sobre ellas. Por el contrario, los varones suelen presentar una mayor cantidad de problemas legales.

También se ha encontrado que las mujeres, en comparación con los hombres, acuden en menor proporción en busca de tratamiento. Los estudios epidemiológicos señalan que cada tres hombres hay una mujer con alcoholismo en tratamiento. Este fenómeno puede explicarse por una razón de género, es decir, la connotación socialmente negativa que acarrea esta enfermedad es más acusada si es la mujer quien la padece. Por lo tanto, la salud de la mujer suele estar más perjudicada cuando va a buscar ayuda, puesto que lo hace más tarde. Este hecho sumado al denominado efecto “telescoping” (una mayor afectación somática y sociofamiliar de las mujeres, a pesar de una historia de consumo más corta debido, sobre todo, a las diferencias farmacocinéticas que existen entre los sexos) hace que las mujeres se expongan a muchos más riesgos como consecuencia del consumo continuado de alcohol y padezcan mucho más los efectos sumamente dañinos de esta droga.

Por lo tanto, se hace preciso sensibilizar a la población y, sobre todo, a los profesionales sanitarios sobre las manifestaciones diferenciales de la enfermedad y las necesidades integrales de cada persona. Esta concienciación debe trascender más allá para poder llevar a cabo programas, proyectos y políticas que verdaderamente tengan en cuenta la perspectiva de género en la salud.

https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=289122906006

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