Concepto de vulnerabilidad psicosocial en el ámbito de la salud y de las adicciones

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3 julio, 2015

Concepto de vulnerabilidad psicosocial en el ámbito de la salud y de las adicciones |

Introducción al concepto de vulnerabilidad psicosocial

La vulnerabilidad es un concepto que desde su origen se ha ido adaptando a los diferentes ámbitos científicos en los que se ha utilizado. Desde una vertiente global este concepto se podría definir en relación con algún tipo de amenaza, ya sea física o antropogénica, sin embargo habría que especificar ante qué se es vulnerable y quién lo es.

En este artículo nos vamos a centrar en la vulnerabilidad desde un enfoque psicosocial en el contexto de la salud y de las adicciones en el que se podría definir como:

– El grado de susceptibilidad que tiene una persona hacia los problemas relacionados con la salud.

– O como una condición que modula la probabilidad de padecer enfermedades, accidentes o lesiones autoinflingidas.

Las personas a lo largo de su desarrollo van acumulando información que contribuye a la construcción de su percepción de la realidad. Teniendo en cuenta esto pueden estar ante una amenaza real, como por ejemplo una epidemia, o percibida (que aunque se encuentre en el plano de lo subjetivo puede dar lugar a consecuencias negativas para la persona).

Para entender la vulnerabilidad psicosocial, hay que entender sus variables moduladoras que, hipotéticamente, podrían dividirse en riesgo, afrontamiento, resiliencia, estrés, apego e inteligencia emocional.

Variables moduladoras de la vulnerabilidad psicosocial

Riesgo:

Es la posibilidad o evidencia de que el comportamiento vaya expuesto a acontecimientos que puedan provocar consecuencias negativas para la salud. Aunque en muchos estudios se ha utilizado como sinónimo de vulnerabilidad, ésta es un constructo más amplio configurado por otras variables entre las que se incluye el riesgo.

Cuanto mayor sea el riesgo (tanto real como percibido), mayor será el grado de vulnerabilidad (tanto real como percibida).

Afrontamiento

La definición más representativa es aquella que entiende el afrontamiento como un proceso que se pone en marcha ante la presentación de una amenaza, real o percibida, con el fin de intentar reducir o eliminar los conflictos emocionales que pudieran conllevar y reducir o eliminar la amenaza.

Dentro de este concepto hay que diferenciar entre:

– Estrategias: acciones que se ponen en marcha a nivel cognitivo y comportamental ante situaciones de estrés.

– Estilos: conjunto de estrategias que pueden utilizarse en diferentes situaciones de la vida y que han sido aprendidas por la experiencia personal.

Por ejemplo, concretamente en el ámbito de las adicciones los jóvenes constituyen un grupo muy expuesto a la adicción; la forma o formas de afrontar una amenaza por su parte estarán en función de estas variables además del riesgo que perciban en cada situación.

Cuanto mejores sean las estrategias y los estilos de afrontamiento ante las amenazas de consumo de sustancias u otras adicciones, menor será su grado de vulnerabilidad ante el consumo.

Resiliencia:

Es el fenómeno mediante el cual una persona es capaz de alcanzar buenos resultados antes situaciones adversas. Se puede entender como una estrategia de afrontamiento o una habilidad para solucionar problemas.

Las personas con resiliencia cuentan con una serie de características que los hacen más resistentes ante la amenaza como madurez precoz, búsqueda de información, capacidad para la toma de decisiones, respuesta rápida ante el peligro, capacidad para identificar y readaptar los acontecimientos negativos, optimismo y esperanza ante el futuro.

Una persona con alta resiliencia será menos vulnerable al consumo de sustancias.

Estrés:

Desde un enfoque psicosocial hablamos de estrés como la interrelación que se produce entre la persona y su entorno, siento este último percibido como amenazante hasta el punto de poner en riesgo el bienestar.

A mayor grado de estrés, mayor vulnerabilidad ante problemas de salud y adicciones.

Apego:

El apego se refiere a una forma de comportamiento que tiene como consecuencia el permanecer junto a otra persona a la que se considera más capacitada para enfrentarse a la vida.

Se pueden distinguir 4 estilos parentales relacionados con el apego que pueden influir directamente en la vulnerabilidad

– Estilo parental de cuidado óptimo: sobreprotección baja y alto cuidado

– Estilo parental de compulsión afectiva: sobreprotección muy alta y cuidado excesivo

– Estilo parental de control sin afecto: alta sobreprotección y cuidados bajos

– Estilo parental negligente: baja sobreprotección y bajo cuidado

El perfil psicosocial que desarrollan los niños y jóvenes es en función de la representación que hacen de sus figuras de apego. Asimismo la mayor vulnerabilidad en los problemas de conducta de los más jóvenes se configura en función de sus figuras de apego. A mayor apego entre padres e hijos, mayor protección ante el consumo de sustancias. Por tanto, un mayor apego reduciría la vulnerabilidad ante los problemas de salud y las adicciones.

Inteligencia emocional:

La inteligencia emocional como rasgo estaría formada por diferentes facetas: adaptabilidad, asertividad, expresión emocional, percepción de la emoción tanto propia como ajena, regulación emocional, baja impulsividad, automotivación, manejo del estrés, empatía rasgo, etc.

A mayor nivel de inteligencia emocional rasgo, menor vulnerabilidad hacia los problemas de salud y consumo de sustancias y otras adicciones.

CONCLUSIONES

A pesar de los diferentes conceptos de vulnerabilidad en los distintos ámbitos, todos tienen algo en común y es que se apoyan en el principio de amenaza, sea real o percibida.

Desde el contexto de las adicciones, ser vulnerable significaría estar más expuesto a procesos de consumo de sustancias u otras adicciones. En esta exposición intervienen una serie de variables que la modulan, consiguiendo que finalmente la vulnerabilidad se transforme en un factor de riesgo o de protección en función de cómo actúen estas variables en el proceso final.

La vulnerabilidad como factor de riesgo abarcaría:

– Exposición alta a riesgos de comportamientos de consumo.

– Estilos y estrategias de afrontamiento de mala calidad.

– Resiliencia baja que impide a la persona adaptarse adecuadamente a las situaciones de amenaza.

– Nivel de estrés alto y con dificultades para manejarlo.

– Figuras de apego deficientes.

– Inteligencia emocional rasgo baja.

Referencia:

García JA. (2015). Concepto de vulnerabilidad psicosocial en el ámbito de la salud y de las adicciones. Health and Addictions, 15, 5-14.

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