Alcoholismo y ayuda mutua.  De la necesidad a la evidencia

OurBlog

31 marzo, 2017

Alcoholismo y ayuda mutua.  De la necesidad a la evidencia |

Uno de los factores de riesgo en la salud pública es el consumo de alcohol. Los movimientos de ayuda a alcohólicos o autoayuda, parecen crecer en el campo del tratamiento de adicciones. Hay que hacer una diferenciación entre auto-ayuda, asumiendo las responsabilidades de uno mismo, y la ayuda mutua en la que unos apoyan a otros, ambos términos son complementarios.

En 1978, la Comisión de Salud mental del gobierno de EE.UU, propuso la autoayuda como la principal base de las intervenciones comunitarias en salud mental (Villalba Quesada, 1996). Tal ha sido el auge, que a medida que han pasado los años se han ido reforzando. A principios de 2015 en España se creó la Confederación de Adictos Alcohólicos en Rehabilitación y Familiares de España (CAARFE), desde un enfoque en el que se hallan involucrados los adictos en rehabilitación, familiares y profesionales, en el tratamiento de adicciones tanto al alcohol como a otras sustancias.

Estos grupos constituyen, los Grupos de Ayuda Mutua (GAM), formados por personas con el mismo problema, resaltando la importancia del modelo de iguales. Estos grupos tienen como base el apoyo emocional, la participación y autoestima, el aprendizaje de las estrategias y vivencias de otros, el poder solicitar cambios sociales y la capacidad para organizarse. Mediante las reuniones los participantes comparten sus experiencias, sin aconsejar en ningún momento a los demás ni emitir juicios de valor, formando un espacio en el que compartan sus vivencias sin miedo a ser juzgados. En un principio, estos grupos no tenían ningún profesional presente pero la efectividad de los mismos se ha visto incrementada al incluir a profesionales terapéuticos.

Las intervenciones familiares grupales en casos de adicciones también han demostrado ser eficaces, ya que la familia también se ve afectada por la adicción.

Parece ser que los GAM junto a la coordinación con el sistema sanitario, favorece el tiempo de abstinencia, disminuye las recaídas, ayuda a una buena conciencia de enfermedad, a aprender recursos y estrategias de afrontamiento de las situaciones difíciles que puedan surgir y la consecución de un cambio en el estilo de vida. Por lo que hay que seguir indagando en estos grupos y promocionándolos para el tratamiento de adicciones ya que parece ser una buena estrategia.

 

Pastor, F. P. (2015). Alcoholismo y ayuda mutua. De la necesidad a la evidencia. Adicciones27(4), 243-245.

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies