Alcohol

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20 septiembre, 2017

Alcohol |

 

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central cuyo componente principal es el etanol o alcohol etílico. Es una droga capaz de inhibir de manera progresiva las funciones cerebrales. A dosis bajas produce euforia y desinhibición, por lo que puede confundirse con un estimulante, pero si el consumo es más abusivo comienzan a notarse los efectos depresores.

Las bebidas alcohólicas pueden ser fermentadas o destiladas. Las bebidas fermentadas proceden, como su propio nombre indica, de la fermentación de los azúcares de la fruta o de los cereales y son principalmente las de baja graduación (cerveza, vino y sidra). Por otro lado, las bebidas destiladas son aquellas que tienen mayor graduación y que se obtienen tras un proceso de destilación de las bebidas fermentadas.

Dependiendo de la cantidad de alcohol ingerido, los efectos que esta sustancia produce son: desinhibición, euforia, relajación, aumento de la sociabilidad, dificultad para hablar, descoordinación motora y, por último, intoxicación aguda. Estos efectos se producen de forma paulatina, de manera que a mayor cantidad de alcohol, peores efectos para el organismo.

Hay que tener en cuenta que los efectos del consumo de alcohol dependen, además de  la cantidad ingerida, de otras características como:

  • Edad del consumidor. Los jóvenes son más sensibles a los efectos que tienen que ver con la memoria, la planificación o el aprendizaje. Sin embargo, en relación a los efectos sedantes y a la descoordinación motora, esta población es más resistente.
  • Cantidad y rapidez de la ingesta. A mayor cantidad de tiempo, mayores efectos. A mayor rapidez, mayores efectos.
  • Peso y sexo del consumidor. Debido a una disminución en el número de enzimas degradadoras del alcohol, las mujeres son más susceptibles a los efectos de esta sustancia. Además, el alcohol afecta en mayor medida a aquellas personas con menor masa corporal.
  • Combinación de alcohol con bebidas carbonatadas. El alcohol, combinado con bebidas como la tónica o las colas, aceleran la intoxicación.
  • Ingestión simultánea con comida. El acto de comer, sobre todo si son alimentos grasos, enlentece la intoxicación, pero no exime de los daños orgánicos.
  • Combinación con otras sustancias. El alcohol, unido a otras sustancias depresoras del Sistema Nervioso Central (tranquilizantes, benzodiacepinas, analgésicos, etc.) potencia los efectos sedantes. El consumo combinado de alcohol y cocaína hace que los efectos de una sustancia contrarresten los de la otra, pero la toxicidad de ambas es mayor que si se consumen por separado.

 

Bibliografía:

Drogas: realidades, mitos, efectos, tipos, riesgos, abuso, consumo, dependencia. Ministerio de Sanidad y Consumo, Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, 2007.

 

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