Adicción al deporte.

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24 junio, 2015

Adicción al deporte. |

Todos conocemos a una amiga que sale a correr todos los días, a un vecino que realiza maratones cada dos semanas o a un compañero que se machaca en el gimnasio. Podría decirse que esto es excesivo?

En 1970, un investigador de la Universidad de New York, Frederick Baekeland descubrió de forma casual el fenómeno de la adicción al deporte. Se encontraba realizando un estudio sobre la calidad del sueño y al inicio de la investigación se dio cuenta de que al pedirle a los sujetos que durante un mes no realizarán ejercicio físico se encontró con que muchos de ellos rechazaron la realización del experimento. Esto le llevó a pensar porque los sujetos no podían prescindir de la actividad física y concluyó que esta reacción podía indicar una dependencia al deporte.

Es cierto que la realización de deporte aumenta la sensación de felicidad, favorece el equilibrio emocional, mitiga la ansiedad y reduce el estrés, pero en casos extremos puede contribuir a dejar de lado las relaciones sociales y también a desarrollar pensamientos obsesivos con el deporte y el entrenamiento.

Biológicamente diversos autores explican este trastorno alegando que el cerebro al realizar ejercicio físico libera determinados neurotransmisores entre ellos la betaendorfina, un opiáceo endógeno que reduce la sensación de dolor a la vez que propicia un estado de euforia. Este efecto crea una sensación agradable en el cuerpo que contribuye no solo a que el ejercicio se repita sino también a superarse en él. Aún así para el desarrollo de un trastorno de adicción no basta con la realización de ejercicio diario, sino que en el momento en que dicho ejercicio se emplea para afrontar el día a día es cuando debe saltar la alarma.

Los adictos al deporte además presentan características típicas del síndrome de abstinencia cuando no realizan la actividad física mostrándose intranquilos, irritables, caprichosos e incluso agresivos.

Actualmente la adicción al deporte se engloba dentro de los trastornos de conducta adictiva como la ludopatía, la adicción al sexo o a internet. No obstante, la adicción al deporte no es reconocida oficialmente por los manuales más empleados en psicopatologías como son el CIE-10 y el DSM-V, probablemente porque la adicción al deporte suele ser secundaria a otro tipo de patologías como los trastornos de la conducta alimentaria.

Bibliografía

Berger, M. (2015). Adicción l deporte. Mente y cerebro, 72, 14-19

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