Abstinencia, ira y ansiedad

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24 febrero, 2016

Abstinencia, ira y ansiedad |

Las situaciones intensas de estrés provocan un desajuste personal y social, esta intensidad del a veces no puede ser afrontada por el individuo, produciendo fuertes reacciones de ansiedad e ir. Una estrategia utilizada erróneamente es el consumo de sustancias como el alcohol, acto con el que el individuo siente que supera la situación Martín y Lorenzo, 1998. Esto se explicabasándonos en el modelo de reducción de la ansiedad, donde la conducta se aprende mediante una reducción de impulsos, entre los que también figura la ansiedad y la ira. El alcohol tendría el efecto de antídoto contra estímulos desagradables, reduciendo la tensión provocada por estas emociones.

Normalmente los deseos de consumir alcohol son facilitados cuando el adicto se expone a estímulos que ha asociado, con el tiempo, a la acción de consumir. La gestión de las emociones influye en gran medida en la capacidad de control de estos deseos.

El síndrome de abstinencia de consumo de alcohol supone la aparición de síntomas como temblores, problemas de sueño, vómitos o sudores; aparte de estos síntomas fisiológicos también encontramos síntomas emocionales, como lo son la ira y la ansiedad. Estos síntomas emocionales suelen aumentar excesivamente cuando el alcohólico pasa por una situación vital estresante.

Estudios como el de Higes, Eshleman, Wittchenhu y Kendler 1994 constatan la relación entre el alcoholismo y los trastornos de ansiedad, de ánimo o de personalidad antisocial; afirman que el 30% de los alcohólicos padecen alguno de estos trastornos. Las situaciones de estrés fuertes suelen desajustar a la persona y más aún si carece de habilidades para afrontarlo, hecho común en las personas adictas al alcohol. De tal forma, el alcohólico reaccionaría con una ira y ansiedad desmesuradas que suponen un claro factor de riesgo de recaída. Así, acudirían al alcohol como antídoto para evitar sentir ese malestar emocional y reducir la tensión.

Los alcohólicos son más propensos a sacar esta agresividad a la luz dada la falta de habilidades de afrontamiento y la desinhibición provocada por el alcohol. El alcohol, puede facilitar, pues, ante un sentimiento de ira, que los síntomas fisiológicos remitan algo dado su poder depresor, o que aflore la agresividad.

Según Echeburúa 1994, entre el 60 y el 80% de las recaídas suceden en el primer año de abstinencia, relacionados frecuentemente a conflictos con otras personas, presión social o a estados de ánimo negativos. Ante estas situaciones que desencadenan ira y/o ansiedad, es probable que el alcohólico sienta una intensa tentación a consumirlo para paliar la sensación. Esta dificultad de manejo de emociones alcanza tal punto que incluso les cuesta diferenciar entre una cara expresando ira y otra expresando asco.

Según van pasando los meses de abstinencia, los alcohólicos acaban aprendiendo a manejar estas emociones, tan peligrosas para la recaída, de una manera adaptativa y sana.

Referencias

GarcíaRosado, E., & PérezNieto, M. A. 2005. La ira y la ansiedad en la abstinencia de alcohólicos rehabilitados. EduPsykhé: Revista de psicología y psicopedagogía, 42, 219232.

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